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05 diciembre 2016

Nueva York, para ir con tu Pareja

NUEVA YORK PARA IR CON TU PAREJA

No tiene nada que envidiar a París y sus luces. En Nueva York hay planes románticos para todo tipo de parejas y de bolsillos. 

CUÁNDO IR: LOS MOMENTOS MÁS ROMÁNTICOS DEL AÑO

La ciudad te ofrece todo lo que quieras cuando quieras, pero también tiene sus momentos especialmente románticos: como las semanas previas a la Navidad, el otoño y el cambio de hoja o el inicio de la primavera. El invierno y el verano y sus temperaturas extremas hielan y derriten corazones.

Sex and the City


QUÉ HACER: PLANES PARA DOS

Central Park es el lugar preferido de los enamorados: lleno de opciones absolutamente gratis, como pasear al borde de sus lagos o sentarse a escuchar músicos callejeros en The Mall o debajo de los arcos de Bethesda Terrace. Por un módico precio: durante los meses de invierno se puede patinar sobre hielo en la pista que montan al lado del Carrusel. Rodeada de naturaleza y el skyline de la ciudad, es mucho más tranquila que la del Rockefeller o Bryant Park. También, en primavera puedes alquilar un bote de remos en el gran lago. O recorrer el parque en bicicleta. O en coche de caballos. Y siempre se puede rematar el plan con una cena en el bonito y cinéfilo Boathouse Restaurant.

Boathouse Restaurant

Grand Central: con su ritmo imparable no parece el lugar más romántico a primera vista. Pero tiene historia romántica: en La galería de los besos, entre las vías 39 y 42 se despedían y daban la bienvenida todos los enamorados porque allí llegaban antes los trenes de larga distancia. Además, La galería de los susurros, diseñada el arquitecto valenciano Rafael Guastavino, es perfecta para declaraciones de amor en público, pero en privado. El compromiso se puede sellar delante de un plato de ostras y una copa de champán en el Oyster Bar, donde cenaban los Mad Men.

Una noche en la ópera. O en el ballet. Según lo que toque en la temporada. Pero ponerse de punta en blanco, subir las escaleras de la plaza del Lincoln Center, detenerse delante de su fuente y disfrutar de La Toscana o Romeo y Julieta es el plan más romántico intelectual que se nos ocurre.

Una puesta de sol en el High Line: Las puedes ver desde muchos lugares, incluso en mitad de la calle si tienes la suerte de coincidir con el Manhattanhenge, pero ver el sol desaparecer al otro lado del río Hudson sentado en una de las tumbonas del High Line es algo que no se olvida.

Highline


Aire Bath: un spa en pareja siempre es una buena opción. Especialmente si es uno como éste: los baños turcos de esta empresa española en un antiguo edificio industrial de Tribeca. Aguas a distintas temperaturas, entre velas, masajes, y con suerte la oportunidad de ver a alguno de los muchos famosos que lo frecuentan.

Nueva York desde el aire: hay pocas cosas que unirán más que un viaje en helicóptero para sobre volar la isla de Manhattan en un bonito día soleado. Los tours rondan los 125 euros por persona.

Al teatro: es otra buena forma de empezar una noche romántica. Por ejemplo, recorriendo los pasillos oscuros de Sleep No More, el espectáculo que lleva años triunfando en Manhattan, en el que te colocan una máscara y debes seguir por tu cuenta a los actores o investigar todos los recovecos de un antiguo hotel. Al terminar, el bar/restaurante de estilo años 20 ofrece música en directo. Broadway también está siempre lleno de musicales con los que enamorarse un poco más. Como el ganador del Tony el año pasado: A Gentleman’s Guide to Love and Murder o clásicos como Los miserables, El fantasma de la ópera, El rey y yo o Aladdin.

Aire Ancient Baths

DÓNDE COMER Y BEBER CON UN TOQUE DE ROMANTICISMO

Un rooftop siempre es una bonita elección: como el Press Lounge del Ink48 hotel; o el Ides en el Wythe Hotel en Williamsburg.

Un paseo por Brooklyn Heights, el Brooklyn Bridge Park y una vuelta en el Jane’s Carousel puede acabar en una cena en el clásico River Café con vistas sobre Manhattan.

Press Louge de Ink48 Hotel


La tendencia de las luces tenues y los locales acogedores en la ciudad convierte a casi cada restaurante en un lugar ideal para una cita, pero tenemos nuestros favoritos también por su comida: como el clásico italiano Maialino, o la cocina americana moderna de Charlie Bird. Un bistró francés parece que también le añade romanticismo a la noche, y hay muchas opciones: como Amélie, o simplemente unos postres en Financier. Y hablando de dulces y salados, ¿qué tal un ‘Afternoon tea’ en el hotel Plaza con champán?.

Aunque la noche definitiva debería incluir baile: el Rainbow Room incluye vistas desde lo alto del Rockefeller, cena y una pista de baile con música en directo. Para clásicos románticos.

Financier

CUANDO NO QUERÁIS SALIR DE LA CAMA

La lista de hoteles podría ser infinita, pero hemos hecho una selección especial para parejas: el Crosby Street Hotel es uno de los hoteles boutiques más acogedores y mejor situados en pleno Soho; con tu habitación en el Gramercy Park Hotel te dan una llave que te da acceso al Gramercy Park, uno de los jardines más bonitos y privados de Manhattan; las vistas desde la cama del Standard sobre el High Line son inigualables.

Una de las habitaciones del Wythe

El Nomad y el nuevísimo Edition son muy buenas opciones por Midtown, y además incluyen plan nocturno en sus bares de moda. Y, por último, hay clásicos infalibles como The Carlyle, donde Marilyn Monroe y JFK habrían tenido su affaire; y toca Woody Allen con su banda todos los lunes.

Si prefieres saltar a Brooklyn, The Box House o el Wythe son los más bonitos.

The Carlyle

ROMANTICISMO DE PELÍCULA

Un poco de inspiración cinéfila para planes románticos: recorrer el MoMA y acabar sentados en Sutton Place mirando el Queensboro Bridge, como en Manhattan; cenar en el PJ Clarke’s de Upper West Side, como en Annie Hall. Desayunar delante de Tiffany’s y entrar, si el presupuesto lo permite, y besarse en cualquier callejón bajo la lluvia como en Desayuno con diamantes.

Manhattan

Y, básicamente, seguir los pasos de Meg Ryan por la ciudad: citarse en el Empire State, y aparecer, de verdad, como en algo para recordar; reencontrarse en los jardines del Riverside Park como en tienes un email; y, claro, comer en Katz’s, en la misma mesa que Cuando Harry encontró a Sally.



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