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03 octubre 2016

Las Estaciones de Tren más bonitas del Mundo



LAS ESTACIONES DE TREN MÁS BONITAS DEL MUNDO

Una de las razones por las que nos gusta viajar en tren es porque a veces te reciben a lo grande en estaciones que bien podrían ser un palacio, un jardín o, incluso, una nave espacial. Los castillos de las corrientes de aire, así llamaba el poeta Jacques Réda a las dos estaciones de ferrocarril que convivían en el parisino barrio de Saint Martin. Y así vamos a imaginar nosotros este recorrido por las estaciones de tren más bonitas del mundo, como un viaje por castillos de corrientes de aire.



Grand Central Terminal, Nueva York (Estados Unidos)

Quizá sea la estación más famosa del mundo y para muchos la más bonita. Se ha llegado a decir que en su hall hay días en los que son más los turistas que pasan por él que los que van a subirse a un tren. Lo cierto es que su techo estrellado, que curiosamente representa las constelaciones vistas desde el cielo y no desde la tierra por error, y su fachada Beaux Arts, con Minerva, Hércules y Mercurio cuidando de ella, levantan pasiones. En 1968 estuvieron a punto de demolerla para levantar un rascacielos, pero por suerte la ola ciudadana que se organizó en su defensa capitaneada por Jacqueline Kennedy Onassis y el arquitecto Philip Johnson consiguió salvarla y en 2013  cumplio 100 años. En su interior se han rodado memorables secuencias cinematográficas, pero si tuviéramos que elegir una, nos quedaríamos con Cary Grant deslizándose por su hall en Con la muerte en los talones de Alfred Hitchcock.


Estación Central de Colonia, Colonia (Alemania)

La estación de Colonia se cuela en este ránking con un poco de ayuda, pues es la imponente Catedral de la ciudad, que queda a tiro de piedra, la que crea una atmósfera única cuando se baja uno del tren. En su estructura acristalada, la estación guarda un interior decimonónico gracias a su estructura de hierro, con tres arcos sobre los andenes.


Estación Chhatrapati Shivaji, Bombay (India)

Bombay tiene un palacio gótico por estación de trenes. Inaugurada en 1887 como Victoria Terminal en honor de la reina Victoria, emperatriz de la India en ese momento, su nombre tornó al de Chhatrapati Shivaji en 1996, bajo una iniciativa gubernamental que quería rebautizar con nombres indios todos los monumentos de origen británico del país. Su perfil, ideado por el arquitecto Fredrick Williams Stevens inspirado por el mundo medieval europeo, en un revival típicamente victoriano, y con algún que otro toque indio, impera sobre el bullicio de la ciudad como un gigante al que los años le sientan bien. La Unesco, sabedora de lo que es bueno, decidió incluirla en su lista de sitios Patrimonio de la Humanidad.


Los Angeles Union Station, Los Ángeles (Estados Unidos)

Con sus paredes encaladas y su gran torre parece más una iglesia que una estación, pero la Union Station de Los Ángeles es toda una institución en lo que a estaciones de trenes se refiere. A pesar de su gran tamaño, es pequeña comparada con otras estaciones del país. El grupo de arquitectos que se encargó de levantarla en 1939 lo hizo en un revival de estilos, como el colonial holandés o el Streamline Modern, lo que le otorgó al edificio un aire desenfadado con suelos de terracota y mármol travertino y dos patios ajardinados a ambos lados de la sala de espera. La estación, como no podía ser de otro modo estando en la ciudad del cine, ha sido usada como localización en multitud de películas, tales como Pearl Harbor, Speed o Blade Runner. 


Estación de St. Pancras, Londres (Reino Unido)

Cabecera de los trenes Eurostar desde 2007, la estación de St. Pancras es uno de esos monumentales edificios a los que ha sido tan dada la ciudad de Londres. Fue construida en 1868 para conectar con la capital las Midlands del Este y Yorkshire y se hizo con todos los avances técnicos que la Revolución Industrial ofrecía. Ladrillo y hechuras neogóticas le dieron a la ciudad un gigante a modo de estación, al que en 1873 se le unió un hotel a continuación, el Midland Grand Hotel, en funcionamiento hasta 1935. Hasta 2011 las estancias del hotel permanecieron vacías, algunas de ellas fueron reutilizadas como oficinas a lo sumo, por lo que pasaron a ser conocidas como 'las cámaras de St. Pancras'. Sin embargo, un nuevo proyecto recuperó esa parte del edificio y hoy se puede volver a dormir pegados a la estación, en el flamante St. Pancras Renaissance London Hotel. Como dato anecdótico, en mayo de 1941, en uno de los intensos borbardeos alemanes que asediaron Londres durante la II Guerra Mundial, la estación fue alcanzada por una bomba que puso patas arriba algunas de las vías que llegaban hasta ella, por suerte el edificio no sufrió grandes daños.


Estación de Porto de São Bento, Oporto (Portugal)

Las estación de Porto de São Bento de Oporto es como un cofre del tesoro. En su interior guarda 20.000 delicados azulejos abonados al azul y al blanco, uno de los imprescindibles de Portugal. La estrella más rutilante de la azulejería portuguesa, Jorge Colaço, puso su mente a trabajar en 1906 para recubrir las paredes de la estación de trenes que llevaba el siglo XX a la ciudad. La entrada en Oporto del rey Jõao I junto a su esposa Philippa de Lancaster en 1387 o la conquista de Ceuta en 1415 son los episodios nacionales que el artista eligió para decorar el vestíbulo, a los que se añadió un friso de colores dedicado a la historia del transporte en Portugal. La estación recibió el nombre de la iglesia que se alzaba en el solar que ocupó la estación, São Bento de Ave María. Como curiosidad, pese a que el primer tren llegó en el año 1896, no fue hasta 1916 cuando la estación se inauguró oficialmente. Ya se sabe, a veces las cosas de los ferroviarios van despacio.


Estación de Atocha, Madrid (España)

La estación de Atocha fue construida al más puro estilo continental, en hierro forjado como las grandes Gares de París, con un tamaño mayor al de muchas estaciones europeas. En 1892 se inaugura con el nombre de Estación de Mediodía y desde entonces no para de crecer. Durante la Guerra Civil fue un objetivo militar de primer orden, aunque bonito perfil no llegó a sufrir nunca daños irreparables. Con la llegada de la Alta Velocidad en 1992, el complejo experimento una reforma integral, alcanzando su aspecto actual. Es curioso, una vez dentro de ella, encontrarse con un jardín tropical, también es cierto que siempre ha tenido pinta de invernadero. Es precisamente su pequeño vergel el que la ha hecho célebre entre los amantes de las estaciones de tren y para nosotros una de las 100 cosas que más nos gustan de Madrid.


Estación Central Amberes, Amberes (Bélgica)

El arquitecto Luis Delacenserie debería ser considerado como un héroe en Bélgica, pues gracias a él, Amberes tiene una de las estaciones más bonitas del mundo. Una explosión de Beaux Arts recubre toda la estación, desde su mágnífica sala de espera a su imponente fachada, pasando por ese arco monumental que da la bienvenida a los pasajeros nada más bajarse del tren. Levantada en 1905 como parte final de la línea Bruselas-Malinas-Amberes, hoy sigue dando servicio como entrada vía tren a la ciudad.


Estación Marunouchi, Tokio (Japón)

Cerca del Palacio Imperial y del bullicioso distrito de Ginza, la estación Marunouchi de Tokio aparece imponente en un curioso estilo occidental, quizá por el momento aperturista que vivía el país en el momento de su construcción. Tras varios retrasos por la guerra ruso-japonesa, los planes que ubicaban una nueva estación central se pusieron en marcha en 1908. Muchos quisieron ver en diseño de Tatsuno Kingo, apasionado por el estilo occidental, un guiño a la estación de Ámsterdam, pero lo cierto es que nada tuvo que ver en su creación. Durante la II Guerra Mundial quedó parcialmente destruida, reconstruyéndose en dos pisos en lugar de tres y con tejados a dos aguas en sustitución de sus célebres cúpulas.


Gare du Nord, París (Francia)

Inspirándose en el esquema clásico de las termas romanas, j. Hittorff levantó entre 1842 y 1865 la Gare du Nord de París, en una fachada monumental adornada con nueve estatuas que simbolizan las ciudades que conectaban con la red ferroviaria de la estación. Hoy habría que sumarle una décima, Londres, pues ésta es la puerta de entrada del Eurostar, tren que une las dos capitales a través del túnel que atraviesa el canal de la Mancha.


Estación Central de Beijin, Beijin (China)

Una fusión de la arquitectura tradicional china y el estilo imperante en la década de los 50 del pasado siglo XX alumbró la nueva Estación Central de Beijin, que venía a sustituir una erigida en 1903. La razón era clara, mostrarle al mundo cómo era la República Popular China diez años después de la revolución cultural. En 1959 empezaron las obras del proyecto, que finalizaría poco tiempo después con el monumental complejo que aún se puede admirar. La apertura de una nueva estación en 1996, la del oeste, hizo que su uso descendiera, pero su arquitectura ha hecho que sea aún una de las estaciones más espectaculares de la ciudad.


Kyoto Station, Kioto (Japón)

Un puerto espacial, eso es lo que parece la estación de trenes de Kioto. Vista desde fuera, el contraste con el milenario entorno de Kioto, hace pensar en una serie de cubos de cristal y acero surgiendo de la tierra. Por supuesto, la polémica estuvo servida cuando su construcción fue inminente, con acérrimos detractores en pie de guerra que alegaban que la estación supondría una cicatriz en el mapa de la ciudad. Sin embargo, con ella llegó la modernidad a otros puntos de la ciudad que consiguieron aunar en Kioto tradición y futurismo. En cuanto a la estación, ésta es la cuarta que se ubica en el mismo sitio, y en ella se da cita todos los juguetes tecnológicos que ha regalado al mundo la tecnología nipona. Te aseguramos que no te importará pasar el rato en ella.


Union Station, Washington (Estados Unidos)

Efectismo patriótico. Barras y estrellas sobre impoluto mármol es lo que podemos encontrar en la estación de trenes de Washington, levantada en 1907 para unir la capital con las líneas de Baltimore y Ohio. El arquitecto Daniel H. Burnham se inspiró en la arquitectura clásica para el diseño de Union Station, en la misma línea que los edificios oficiales de Washington. Así, el Arco del Triunfo de Constantino fue el ejemplo para su entrada monumental o las Termas de Diocleciano para el hall interior, de 96 metros de alto y decorado con esculturas alegóricas al más puro estilo Beaux Arts. Como curiosidad, el único accidente que ha vivido la estación fue en 1953, cuando un tren no pudo frenar y se empotró contra el hall, cediendo el suelo de éste por el peso de la locomotora. No hubo heridos, e incluso los pasajeros del tren pensaron que simplemente habían tenido una parada difícil.


Estación Internacional de Canfranc, Huesca (España)

En Canfrac, cerca de la frontera con Francia, el rey Alfonso XIII junto al presidente de la República Francesa, Gaston Doumergue, inauguraron la gran estación de espíritu internacional que uniría los dos países por los Pirineos. Hoy, apenas opera conexiones regionales con Zaragoza y parte de sus instalaciones están vacías. Durante la II Guerra Mundial el tráfico de viajeros quedó cerrado en su línea internacional, llegando a ser controlada por el ejercito nazi cuando éste ocupó Francia. Hoy pertenece al gobierno de Aragón.


Estación de King´s Cross, Londres (Reino Unido)

En 1852 se levantó en el mismo lugar que ocupaba un hospital de fiebres y viruela la estación de King´s Cross, que iba a operar con los destinos de la costa este y el noroeste del país. Su perfil de ladrillo y hierro se ha transformado en parte con la ampliación iniciada en 2005 y que le ha dado un hall futurista con una cascada de hierro. El edificio linda con la estación de tren de St. Pancras, y es tal su cercanía que puede llegar a considerarse que ambas forman un mismo complejo ferroviario. Desde ella salía en los libros de J. K. Rowling el expreso que llevaba a Howarts, colegio de Magia y hechicería, a los personajes de la saga Harry Potter. La estación, sabedora del tirón, instaló un carrito de equipaje atravesando una pared bajo el rótulo andén 9 y 3/4, como en los libros y filmes. Además, una leyenda afirma que este fue el sitio donde tuvo lugar la batalla final de la reina Boudica contra los romanos, y que el cuerpo de la soberana descansa en algún punto de la estación.


Estación central de Míchigan, Detroit (Estados Unidos)

La que es considerada como una de las estaciones más bonitas del mundo está abandonada. La Estación Central de Míchigan nació como una gran promesa para la ciudad, algo alejada del centro, era ella misma la que revitalizaría la zona y conseguiría crear un segundo centro neurálgico. Pero el gran golpe no surtió efecto, el hotel que iba a crearse en los pisos superiores se quedó en un proyecto y la falta de parqué automovilístico y las malas conexiones hizo que su uso fuera mínimo. En 1988 partió de ella el último tren y el vandalismo hizo acto de presencia. Hoy es un bello recuerdo de lo que pudo ser y no fue.


Estación del Norte, Valencia (España)

Valencia decidió a principios del siglo XX cambiar su modesta estación de trenes por una algo más acorde a los tiempos modernos que empezaba a vivir la ciudad. Con ese objetivo, la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España le encargó el proyecto al joven arquitecto valenciano Demetrio Ribes, que acababa de trabajar en la construcción de la estación de Príncipe Pío de Madrid. De 1907 a 1917 Ribes se dedicó en cuerpo y alma a levantar esta estación, un pequeño monumento al espíritu valenciano. Tirando de modernismo, imperante en toda Europa, sus fachadas se llenaron de naranjas, flores de azahar, escudos rayados y un águila, como símbolo de la velocidad, en un pequeño alarde de monumentalidad. Mientras que su interior adoptó un aire cálido con elementos de cristal, madera, mármol y cerámica vidriada, y una gran marquesina de la estación en hierro forjado, que da a los trenes la bienvenida a la ciudad con un abrazo.


Gare de Liège-Guillemins, Lieja (Bélgica)

Dicen que a la tercera va la vencida, y parece que la máxima se cumple con la estación de trenes de la ciudad belga de Lieja. Tras dos intentos, uno en 1842 y otro en 1970, con la llegada del siglo XXI la ciudad daba la bienvenida a un futurista edificio diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, la Gare de Liège-Guillemins. Construido en acero, hormigón y vidrio, este cuasi molusco gigante trajo de la mano la alta velocidad y también una factura de 312 millones de euros.


Estación Central Bremen, Bremen (Alemania)

La estación de Bremen fue la ganadora de un pequeño pique entre ella y su predecesora, que ocupó un espacio cercano hasta que se optó por mantenerla a ella. Todo ocurrió en la década de 1870, cuando se levantó esta estación, la nueva Estación Central de Bremen en un estilo ecléctico y con la última tecnología a su disposición. Ladrillo rojo y florituras en piedra, como las esculturas alegóricas de Bremen y Hamburgo para ensalzar su principal línea ferroviaria, que han vivido a lo largo de su historia los bombardeos de la II Guerra Mundial, que casi acaban con ella, y el avance de los años. La última renovación del edificio, acaecida en el año 2000, le ha devuelto su esplendor de antaño, en un lavado de cara que ha logrado conservar una de las estaciones de tren más bonitas de Alemania.


Estación de Haydarpasa, Estambul (Turquía)

Haydarpaşa es la puerta de Oriente. La estación de tren se levanta desde 1872 frente al Bósforo en su parte oriental, donde aún hoy reina su imponente edificio eclecticista inaugurado en 1909 por el sultán Mehmed V.  Esta estación unió Bagdad, Teherán y un gran número de ciudades de la península de anatolia a lo largo del siglo XX con Estambul, instaurando así las rutas orientales que tanta fama el han dado. Catalogado como edificio histórico, su perfil parece una fortaleza o unos grandes almacenes parisinos, algo que llegó a plantear la posibilidad de transformarlo en un hotel de lujo. Sin embargo, su larga historia viajera ha conseguido que siga dando servicio, aunque no se ha descartado del todo la idea de su reconversión. 


Estación Central de Helsinki, Helsinki (Finlandia)

Se dice que el arquitecto a cargo de construir a principios del siglo XX la nueva estación de tren de Helsinki, Eliel Saarinen, hizo un primer diseño que resultó ser tan romántico que fue 'invitado' a que rehiciera su propuesta con un estilo más moderno y racionalista. El resultado fue un monumental edificio de piedra de estilo Art Decó con una gran torre y cuatro gigantes con esferas luminarias flanqueando la puerta de entrada. Entre los incidentes acaecidos en ella, pueden contarse cuatro accidentes ferroviarios, en 1926, 1944, 1990 y 2010, en los que los trenes llegaron hasta el hall de pasajeros por la fuerza de los impactos, y la muerte del presidente de Finlandia en 1940 de un ataque al corazón antes de tomar un tren en dirección a su hogar natal, en un viaje previo a su retirada como presidente.


Estación de Hua Hin, Hua Hin (Tailandia)

Como si de un monumento más se tratara, la estación de tren de Hua Hin es un punto importante en el circuito turístico tailandés. Su edificio fue reconstruido en Hua Hin en 1968, pues era uno de los pabellones del palacio real de Sanamchan, en la provincia de Nakhon Pathom. Sus florituras en madera y su tejado puntiagudo hacen de ella la estación de trenes más bonita de Tailandia, cuyo encanto se potencia al caer la noche, cuando es iluminado con cientos de bombillas. 


Berlin Hauptbahnhof, Berlín (Alemania)

La friolera de 900 millones de euros costó erigir la modernísima Estación Central de Berlín, conocida por aquellas tierras como Berlin Hauptbahnhof. No es de extrañar que sea la mayor estación de Europa y posee una ubicación privilegiada, junto al Reichstag, la Cancillería y la Puerta de Brandeburgo, es decir, en el coracón de la ciudad. Totalmente ecológica, el aprovechamiento de la luz natural y su reutilización son una máxima, por lo que en su superficie se pueden contabilizar un gran número de paneles fotovoltaicos que suministran a la estación el 50% de la energía que consume. La estación fue inaugurada en 2006 y el proyecto sustituía a 8 estaciones que funcionaban a través de una misma terminal. 


Estación Central de Ámsterdam, Ámsterdam (Holanda)

Diseñada por Pierre Cuypers, el mismo arquitecto que levantó el Rijksmuseum, otro de los símbolos de Ámsterdam, la estación de trenes de la capital de los Paises Bajos es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Construida en 1889 en el llamado estilo renacimiento holandés, no son pocos los que hermanan su perfil con la estación londinense de Liverpool street, aunque nosotros debemos decir que el aire es mas bien vago, además de que es mucho más grande que ella. Está construida sobre tres islas artificiales levantadas sobre una cama de 9.000 pilones de madera, de ahí que la ampliación del metro, que la unirá a la red del suburbano en 2017, se esté llevando a cabo con toda delicadeza para que no afecte a la estructura del edificio. Como elemento más significativo, podemos decir que su gran puerta de acceso fue pensada para que hiciera de entrada monumental a la ciudad. En ella pueden verse una serie de escudos que representan a las ciudades de Berlín, París o San Petersburgo, urbes con las que Ámsterdam estaba unida por ferrocarril.


Estación de trenes de Kanazawa, Kanazawa (Japón)

Un gran tori de madera precede la Estación de trenes de Kanazawa, en una fusión de las entradas tradicionales a los templos shintoistas y un tambor de cuerdas tradicional japonés. Aunque no es el único monumento que podrás encontrar en ella, pues está cuajada de esculturas e incluso cuenta con un reloj digital de agua. Acero y cristal recubren la moderna estación de la ciudad, enlace directo con la línea JR West, repleta de tiendas y restaurantes. Sus modernas hechuras se levantan sobre una estación anterior construida en 1898.


Estación de Kuala Lumpur, Kuala Lumpur (Malasia)

Completada en 1910, la estación de tren de Kuala Lumpur se levantó en un bonito estilo, una fusión entre estilos orientales y occidentales. La obra corrió a cargo del arquitecto británico Arthur Benison Hubback trajo a Malasia parte de su backround estilístico asimilado en la India, imprimiéndoselo a la estación. La estación asumió el tráfico ferroviario de las estaciones del Residente y del Sultán, que perdieron importancia y fueron demolidas años más tarde.


Gare des Bénédictins, Limoges (Francia)

Las conexiones ferroviarias llegaron a Limoges en 1856, pero la primera estación de tren que se levantó en la ciudad pronto se quedó pequeña. La primera solución fue ampliarla, pero poco tiempo después se tomó la decisión de crearla desde cero. Roger Gonthier fue el encargado de crear la nueva estación, un delicado edificio de hormigón armado y una torre campanario de 66 metros de altura. El guiño a la ciudad de la porcelana se disfruta en su entrada, donde dos esculturas representan la porcelana y el esmalte, las grandes artes de Limoges.


Estación de Maputo, Maputo (Mozambique)

Maputo, capital de Mozambique, puede presumir de tener en su entramado urbano una de las estaciones de tren más bellas del mundo. Perfecto ejemplo de la arquitectura colonial afrancesada de la ciudad, esta estación fue proyectada por el mismísimo Gustave Eiffel, aunque el genio nunca llegó a pisar suelo mozambiqueño. Como no podía ser de otro modo, sus estructuras están realizadas en su gran mayoría en hierro. En ella se pueden ver todavía algunos de las locomotoras a vapor que recorrieron el circuito ferroviario del país a finales del siglo XIX y principios del XX.


Gare de Marseille-Saint-Charles, Marsella (Francia)

La histórica estación de Saint Charles de Marsella sumó a su estructura en 2007 un hall acristalado obra del arquitecto Jean Marie Duthilleul. Inaugurada en 1848 bajo el prisma de las grandes estaciones ferroviarias del viejo Continente, era la puerta de paso obligado hacia África y Oriente Medio antes de que el avión hiciera su aparición, pues servía como conexión en el puerto de la ciudad, de donde salían los barcos que cruzaban el Mediterráneo.


Estación Central de Milán, Milán (Italia)

Desde que se anunció la construcción de la Estación Central de Milán hasta que se inauguró pasaron 25 años, siendo un rey el que puso la primera piedra, Victor Manuel III, y un ministro de Benito Mussolini el que la inauguró, el ministro de Relaciones Exteriores Galeazzo Ciano. De por medio miles de cambios en el proyecto, que en un principio sería una revisión de la Union Station de Washington, y que más tarde, por petición del Duce, reflejaría el poder del estado italiano bajo su tutela. Su reciente renovación ha recuperado los detalles Estilo Art Nouveau y Art Decó que salpican el edificio y ha introducido mejoras técnicas como nuevas escaleras mecánicas y ascensores, en una fusión perfecta.


Praha hlavní nádrazí, Praga (República Checa)

El Art Nouveau lo inundó todo en Praga, hasta su estación central, conocida en la ciudad como Praha hlavní nádraží. Su impresionante hall aún impresiona a todo el que lo pisa, que inevitablemente se ve trasladado a la época dorada de la ciudad. Fue Josef Fanta el encargado de darle su encantador aire romántico en 1909 al levantar un nuevo edificio sobre la antigua estación de la ciudad que se ubicaba allí desde 1871. Como dato curioso, durante la República, entre 1918 y 1939, el complejo pasó a llamarse Estación Wilson, en honor al presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson.


Estación de Oriente, Lisboa (Portugal)

La Estación de Oriente, con una cubierta que recueda a una red marina, fue creada por el arquitecto español Santiago Calatrava para la Expo´98 de Lisboa. Es uno de los intercambiadores más importantes de la ciudad, con entrada al suburbano, vías ferroviarias y una planta destinada a eventos temporales. Todo un hito arquitectónico que traspasa por momentos el ámbito constructivo para convertirse en una escultura por sus formas apuntadas y una de las 100 cosas que nos enamoran de Lisboa.


Estación de Dunedin, Dunedin (Nueva Zelanda)

La estación de Dunedin, en Nueva Zelanda, se inauguró en 1906 en un grandilocuente estilo neorenacentista, con piedras de basalto negro procedentes de Kokonga, pizarra de Marsella para su tejado y una gran torre con un reloj, visible desde gran parte del centro histórico de la ciudad. Pronto asumió gran parte del tráfico ferroviario de la isla, algo que conforme han ido avanzando los años no ha hecho más que aumentar.


Shanghai South Railway Station, Shanghái (China)

La Shanghai South Railway Station fue creada en 1906, pero no ha sido hasta el año 2006 cuando ha tomado la forma que la ha hecho famosa al convertirse en la primera estación circular del mundo. El hierro y el cristal han dado forma a la nueva estación, que le da un estilo casi futurista. Su tráfico ferroviario es enorme, ya que con su nueva fisonomía ha sumado los trayectos de otras estaciones cercanas más pequeñas.


Estação do Rossio, Lisboa (Portugal)

La monumental Estação do Rossio conectaba todo el país con el centro de Lisboa. Su gran estación fue diseñada en estilo neomanuelino, una visión historicista de la época dorada lusa, y se inauguró en mayo de 1891. Fue en ella donde se empezó a usar la llamada 'carreta fantasma', cuyo objetivo era evitar los sabotajes de los huelguistas en la década de 1920.


Estación de Flinders Street, Melbourne (Australia)

Muchos rumores apuntan a que la estación que realmente se quería levantar en Melbourne era la que se erigió en Bombay, hoy conocida como Chhatrapati Shivaji, quizá por un descuido gubernamental. Aunque la ciudad no debería tener motivo de queja, pues el complejo que se construyó en la calle Flinders, nombre con el que fue bautizada la estación, es igual de monumental. El proyecto fue el resultado de un concurso internacional que ganaron los empleados ferroviarios J.W. Fawcett y H.P.C. Ashwort, quienes idearon una magnífica entrada con dos altas torres a los lados. Dicho y hecho. En la actualidad el edificio destaca con su delicado perfil en el skyline de Melbourne. 





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