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29 septiembre 2016

Maravillas Naturales del Mundo que todavía no Conoces

MARAVILLAS NATURALES DEL MUNDO QUE TODAVÍA NO CONOCES



No son el Cañón del Colorado, los géisers islandeses o la Playa de las Catedrales, pero ni falta que les hace: estos paisajes naturales son espectaculares a pesar de que ser un poco menos mainstream. ¿Cuántos de ellos conoces? Y, lo más importante: ¿cuántos de ellos te morirás por conocer después de terminar esta galería?.


Centinelas del Ártico, Laponia

Es ver esto y pensar en los Caminantes Blancos de Juego de Tronos. Vale, quizá le estamos echando mucha imaginación, pero es que además se les conocen como Centinelas del Ártico, un nombre tan poético que nos da por pensar en relatos de fantasía. No obstante, lo que hay en realidad debajo de estas improvisadas esculturas de nieve tiene poco que ver con los cuentos y mucho que ver con un fenómeno bastante normal, pues no son más que árboles cubiertos de nieve. Lo que ocurre es que es tanta y está tan fría que adquieren estas interesantes formas.


Cuevas de Naica, México

La Fortaleza de la Soledad, el lugar donde nació Superman, existe bajo el desierto de Chihuahua, en México. A unos 300 metros de profundidad, con temperaturas que llegan a los 50º C y un porcentaje de humedad del 90 e incluso del 100%, son cuatro cuevas las que conforman este secreto enterrado de México. La Cueva de las Espadas es la primera que se descubrió, hace 100 años, y la conforman cristales con forma de espada (obviamente) de hasta dos metros de largo; la más grande es la Cueva de las Velas, repleta de cristales finos y frágiles que parecen escarcha; la Cueva del Ojo de la Reina fue descubierta en el año 2000 por los hermanos Eloy y Francisco Javier Delgado, llamada así por el efecto que causaron las luces que portaban al enfocar el fondo oscuro de la gruta; y, por último, la Cueva de los Cristales Gigantes, la más espectacular, descubierta por los mismos hermanos en el año 2007 y compuesta de cristales de selenita, el mineral conocido como el "cristal de la luna", con longitudes que llegan a los 11 metros cruzando toda la cueva de lado a lado.


Cueva de Lúdí Yán, China

Un grupo de refugiados que huía en 1940 de las tropas del Imperio del Sol Naciente se cobijaron en estas cuevas, una especie de sueño de estalagmitas y estalactitas que había caído en el olvido en la provincia de Guilin. El redescubrimiento sacó de nuevo a la luz una de las maravillas naturales de la China profunda, una cueva de piedra caliza que había sido toda una atracción en el pasado, según relatan las inscripciones halladas en su interior (escritas en tinta durante la dinastía Tang, en el siglo VIII). Lúdí Yán o Cueva de la Flauta de Caña, como se la conoce, es hoy una atracción turística en toda regla.


Gran Fuente Prismática, EEUU

El Parque Nacional de Yellowstone, en el estado de Wyoming, contiene muchas sorpresas naturales, entre las que destaca la Gran Fuente Prismática. Sus fascinantes colores se deben a la alta concentración de bacterias en sus aguas termales; dependiendo de su tipo y la temperatura, las tonalidades varían del amarillo al azul, pasado por un rojo de gran intensidad.


Cuevas heladas del lago Baikal, Siberia

El Lago Baikal, el más profundo del mundo, permanece cubierto con una capa de hielo de un metro de espesor durante cinco meses al año. Lo mismo le sucede a sus islas, llenas de cuevas que en verano superan los cero grados y en invierno se congelan a temperaturas inhumanas, dando lugar a estas imponentes formaciones.


Géiser Fly, Estados Unidos

Os contaré una historia: a principios de siglo XX, los granjeros de las zonas áridas del Oeste de los Estados Unidos estaban obsesionados con aprovechar las aguas subterráneas para poder regar. Y buscando, buscando, agua lograron sacar, sólo que salía casi a 100 grados... Así que pensaron en utilizarla para generar energía. Pero ni para esto valía, porque ¡no estaba lo suficientemente caliente! Finalmente, tras esta sucesión de catastróficas desdichas decidieron, por fin, tapar los agujeros que habían hecho... con la "mala" suerte de que de uno de ellos empezó a salir agua un metro y medio. Este géiser artificial continuó escupiendo H20 con carbonato cálcico, lo que comenzó a formar una serie de estructuras calcáreas a las que se sumó el color aportado por las bacterias y algas termófilas que decidieron establecer allí su hogar. ¿El resultado? Un paisaje digno de una sobredosis de LSD. Pero bien bonito, oye.



Pamukkale, Turquía

En turco significa 'Castillo de algodón' y la razón es evidente: estas irregulares y sugestivas piscinas naturales adquieren su tonalidad blanquecina gracias al alto contenido en carbonato cálcico. Famosa mundialmente como zona termal, Pamukkale se dibuja en terrazas, a modo de cascada congelada, por su lenta formación durante la era Cuaternaria, que fijó las cavidades en la roca caliza y travertina.




Reserva Natural Integral de Tsingy de Bemaraha, Madagascar

Así, de entrada, parece un lugar en el que no debes caer si estás jugando al Príncipe de Persia. Y parece que los locales piensan lo mismo, pues Tsingy significa en malgache, la lengua de los habitantes de Madagascar, 'donde no se puede caminar descalzo'. Sabio consejo para los visitantes de esta espectacular Reserva Natural Integral, un auténtico bosque de tsingys o pináculos de piedra formado por las grandes precipitaciones de la zona que han formado su peligroso y puntiagudo perfil, hogar de ágiles lémures que sólo despiertan envidia entre los turistas, por ser ellos los que pueden transitar libremente por el parque.


Valle de la Luna, Chile

La culpa la tiene esa carretera, que nos pone los pies en la tierra. De otra manera, el Valle de la Luna del desierto de Atacama podría ser cualquier cosa, menos terrenal. Aquí, paradójicamente, antes había un lago. Hoy en día, la gran extensión del valle está conformada por una zona de pináculos salinos erosionados por el viento y por una duna que escalar para contemplar la puesta del sol desde su cima, desde la cima de este otro mundo en medio de Chile.



Avenida de los Baobabs, Madagascar

En Madagascar existe una carretera que es paraje natural y bosque de vegetación salvaje. Hablamos de la Avenida de los Baobabs, un paisaje salido de una película de ciencia ficción (o, como mínimo, de fantasía) que une las ciudades de Morondava y Belon'i Tsiribihina en un camino flanqueado por 25 arbolazos que pueden alcanzar unos 30 metros de alto y que cuentan con unos 800 años a sus espaldas.


Montañas de Zhangjiajie, China

Las montañas flotantes Hallelujah de Avatar existen y están en China. Zhangjiajie fue el primer Parque Nacional del país y sus delgadas columnas de piedra entre la bruma conforman una de las postales más famosas del Gigante Asiático. La humedad de la zona hace que estos pilares, esculpidos por siglos de erosión, estén recubiertos por una densa y fotogénica vegetación.


Ko Tapu, Tailandia

Ko Tapu es la célebre formación rocosa que ha hecho famoso al Parque Natural de Ao Phang Nga y la bahía de Phang Nga. Este islote, de unos 20 metros de altura, se popularizó entre los turistas gracias a su aparición en El hombre de la pistola de oro, la película de James Bond. ¿Y no os recuerda muchísimo al emotivo protagonista de Lava?


Catedrales de mármol, Chile

Parece que nos encontramos en algún túnel del tiempo o, quizás, en la guarida de los bichejos de Beetlejuice. Nada más lejos de la realidad: esto son las Catedrales de mármol de Chile, unas formaciones cavernosas creadas en el lago General Carrera por la continua acción del oleaje del lago en la piedra caliza. Los túneles y las cavernas crean formas singulares, fantasmagóricas, que se empapan del reflejo del azul turquesa de las aguas.


Lago Osoyoos, Canadá

¡Psicodelia! Este juego de puntos de colores que parece una obra de Yayoi Kusama es, en realidad, producto de la naturaleza canadiense. El lago de Osoyoos es una superficie de motitas que las tribus indias del próximo Valle de Okanagan consideran sagrado (debido a su alta concentración en minerales que estas tribus utilizaban para curarse). Nosotros lo consideramos una extravagancia de Mamá Naturaleza, quien evapora sus aguas durante el verano dejando rastros de colores según los minerales más presentes en la zona (verde, amarillo, azul...). Puro capricho. Pura ciencia. Pura belleza.


Cuevas Azules de Zakynthos, Grecia

Zakynthos guarda una costa salvaje, de rocas y mar embravecido en el norte, pero en el sur, esa Grecia amable y relajante es la que vive en cada arenal. Por supuesto que debes ver y vivir sus Cuevas Azules, quizás, el monumento natural más bello de Grecia al que sólo podrás acceder por mar, en alguna de las embarcaciones preparadas para ello. Pero Zakynthos guarda, además, riqueza animal: es hogar de una especie de tortuga marina en extinción, la Caretta-Caretta, protegida nacional e internacionalmente.


Las Montañas de Danxia, China

Cualquiera diría que el día en que la Tierra decidió crear este paisaje estaba de fiesta. Las Montañas chinas de Danxia, en Zhangye, son una formación rocosa de piedra arenisca rojiza llena de múltiples colores. Un paisaje único que parece un lienzo pintado a mano, y que es una de las cuatro montañas sagradas de China en la Cordillera Dayunwushan.


Gruta de Fingal, Escocia

La gruta de Fingal es una cueva marina situada en el archipiélago de las Hébridas interiores, y se caracteriza por su poligonal belleza. Esta particularidad la adquiere gracias a su piedra de basalto hexagonal, similar en estructura a la Calzada de los Gigantes en Irlanda del Norte, con quien comparte el mismo origen de flujo de lava. Su tamaño, su techo de arcos naturales y los escalofriantes sonidos producidos por los ecos de las olas le dan el ambiente de una catedral natural. De hecho, el nombre gaélico de la gruta significa "gruta de la melodía", y hasta una composición de Mendelssohn, la obertura Die Hebriden, está inspirada en sus extrañas tonadas.


Cueva de Waitomo (o Glowworm), Nueva Zelanda

Hay una cueva en Nueva Zelanda en la que que no se necesitan linternas para iluminarse por la noche: pequeños bichitos de luz forman una suerte de Vía Láctea sobre sus paredes, dando lugar a un espectáculo sin igual. El nombre preciso de estas criaturas brillantes es arachnocampa luminosa, y sólo viven en esta parte del mundo.


Playa bioluminiscente de Vaadhoo, Maldivas

¿Y si te digo que hay una playa en la que el cielo está debajo del agua? Quizá así no lo entiendas demasiado bien, pero mirando la foto seguro que te haces una idea de lo alucinante del fenómeno que te estoy contando. Aunque parezca magia, lo que ocurre en esta playa de las Maldivas se debe a un hecho científico, la bioluminiscencia, es decir,  la capacidad que tienen ciertos organismos vivos de producir luz. En este caso, la playa Vaadhoo brilla en la oscuridad debido a la reacción del fitoplancton cuando es perturbado por el oxígeno, al ser mecido por el mar. ¿No es espectacular?


Cerro Roraima, Venezuela

En el Parque Nacional de Canaima, el Cerro de Roraima, también conocido como monte Roraima y Tepuy Roraima, es el punto más alto de la cordillera de las Tierras altas de Guayana, con 2.810 metros. Formado en arenisca, su extravagante composición geológica es una de las más antiguas del planeta, unos 2.000 millones de años, situándola en el periodo Precámbrico.



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