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16 septiembre 2016

Las Calles de Tapeo más famosas de España






LAS CALLES DE TAPEO MÁS FAMOSAS DE ESPAÑA

Calle de la Cava Baja, en Madrid.
Nos gusta la calle. Y el tapeo también. Eso es así. El sueño de tantos foodies es recorrer nuestra geografía de bar en bar, de tapa en tapa. Hoy te proponemos una ruta por las calles más famosas del tapeo, por su cantidad de ofertas gastronómicas y por el gran número de 'bon vivants' que acudimos a ellas a degustar lo que más nos gusta de nuestra idiosincrasia: una buena ración, un pintxo deluxe, una tapa de toda la vida. Llámala como quieras. Empezamos por Madrid, la capital, con varias calles onfire, aunque donde la que nunca pasa (ni pasará) de moda es la Cava Baja, en La Latina.



Plaza Mayor, Cervantes y Pilar, Ciudad Real
La calle Toledo, con sus muchas tiendas y bares, da la bienvenida a los amantes del buen tapear con lugares como Carmen Carmen. La calle Libertad, con exponentes como el Guridi, merece también una parada. Recuerda que en esta ciudad la tapa la sirven gratis con la bebida: disfruta de esta feliz coyuntura para tu estómago en la Plaza Mayor, la de Cervantes y la del Pilar.




Calle Prado, Vitoria Gasteiz
¡Pintxos, pintxos, PINTXOS! En Vitoria Gasteiz saben de eso un rato, y en la calle Prado, todavía más. No se te ocurra pisarla sin probar el de tortilla de Senén en el Sagartoki, adorado por todos. Su chef, Senén, ha sido ganador del premio a la mejor tortilla de patata de España, y junto con su equipo batió el récord a la más grande del mundo en 2014.




Plaza Mayor, Zamora
Tres áreas destacan en Zamora: la calle de Alfonso de Castro, la Plaza Mayor y la calle de los Herreros. Aquí se manejan buenos precios y buen producto en bares que en su mayoría se vuelven nocturnos llegada la medianoche, sacando las copas donde antes estaban las tapas. ¡Fiesta!




Calle Diputación, Bilbao
En Bilbao es difícil decidirse por sólo una calle, así que vamos por partes: la de Santa María, en el Casco Viejo, con el magnífico Irrintzi y el propio Santa María, puntúa muy alto. En la zona de Diputación (metro de Moyua) destaca sobre todo El Globo (¡pide el txangurro gratinado!). Por último, en García Rivero (cerca de la plaza de Indautxu), también tendrás donde elegir: los bares se cuentan por decenas.



Calle de la Barrera, La Coruña
La calle de la Barrera destaca en La Coruña por sus múltiples barecitos e incluso por sus actividades de ocio promovidas por los propios hosteleros. La ruta sigue por la "zona de los vinos", también llamada Barrio de la Pescadería, que continúa por las calles Franja y Galera. Para quienes quieran una apuesta algo más tradicional, la calle Olmos es un must.



Calle Granada, en Málaga
La larguísima calle Granada tiene tapas castizas para todos los gustos: más tradicionales en La Campana y la Taberna del Piyayo, reinventadas con un toque de autor en El Pimpi y en el Mariano. Con una parada en cada restaurante de esta conocidísima calle estarás comido ¡y casi cenado!.



Calle Van Dyck, Salamanca
En esa increíble, inolvidable y llena de vida ciudad castellana que es Salamanca, lo que se lleva es salir a las 12 (de la mañana o de la noche) de vinos y volver a las 8. Tanto si eres un gourmet gastro como un sibarita de los gin tonics, hay un espacio y un bar para ti.  Eso sí, esta vez te llevamos fuera de la zona más turística y del casco histórico (no tan lejos, que Salamanca no es la Gran Manzana), a esta calle que de día parece cualquiera, pero que se transforma por la noche en una de las más animadas de la ciudad universitaria. La calle Van Dyck aloja locales tan míticos y tan queridos como el Café Chinitas, El Minutejo, Rufo's o el Tenderete, donde saborear costillas a la brasa, lomo en salsa o un buen pincho moruno.




Calle de San Segundo, Ávila
Junto a la puerta de la muralla de la Catedral, o Puerta del Peso de la Harina, se encuentra la calle de San Segundo, donde brilla con fuerza La Bodeguita de San Segundo. No pierdas de vista tampoco el Alavirulé y el Caramel en esta calle monumental plagada de opciones gastronómicas.




Zona de las Tascas, Murcia
La zona de las Tascas se lleva la palma cuando de tapear y de irse de fiesta se trata. Universitaria, bulliciosa y alegre, estas tascas cuentan con todo lo que necesitas para sumergirte en una de esas noches de las que sabes cómo empiezan... pero no cómo acaban.



Calles de Ruzafa, Valencia
En Ruzafa, el "soho" valenciano, vibra la cultura del tapeo: Carrer de Cuba, de Sueca, de Cadis y alrededores son las visitas imprescindibles. No pierdas de vista el clásico esmorzaret valenciano, que se toma  mejor que bien en el Mercado de la Tapinería, en la calle del mismo nombre.




Calle Jovellanos, Almería
Desde 1870 lleva la calle Jovellanos dando guerra en esto del buen comer gracias al Bar Casa Puga, que se estableció allí entonces. No obstante, muchos otros locales harán las delicias del que busque llenar el buche con manjares de la tierra, El Jurelico y La Plazuela entre ellos.



Calle Cerón, Jaén
La calle Cerón y las callejuelas que la rodean (C/ Francisco Martí Mora, C/ Arco del consuelo, y C/ Bernardo López) son todo lo que necesitas para darte un homenaje en Jaén. Bonus Track: la Plaza Dean Mazas te servirá para empalmar cerveza con copazo y conquistar la noche.



Calle 31 de Agosto, San Sebastián
Ya sabemos que los pinchos donostiarras son gastronomía elevada a niveles de culto. Pero si además el New York Times elige la calle 31 de Agosto como una de sus favoritas en Europa, entonces confirmamos que ahí es donde tenemos que estar. Bares como La Cepa, Gandarias o A Fuego Negro son sólo tres nombres de una larga fila de tabernas donde disfrutar de lo lindo de pintxos + zuritos (la unidad básica de la alimentación donostiarra), de la gente paseando por lo Viejo, y de la cercanía, cómo no, de la playa de La Concha. ¿Cómo no amar Donosti?.


Plaza del 25 de Mayo, Alicante
Lo clásico en Alicante es tapear en la calle Castaños. Pero, desde hace una temporada, el sitio donde está todo pasando es la Plaza del 25 de Mayo, junto al Mercado Central. Hordas de alicantinos acuden allí a eso del mediodía a 'tardear', y por la tarde, se desplazan hasta Castaños. El plan perfecto consiste en adquirir tu tapa y tu cervecita en el mercado y luego salir a disfrutar del sol y el buen rollo callejero. 



Plaza de San Martín, Cádiz
Para conocer Cádiz es imprescindible patearse El Pópulo, sus arcos, sus murallas y sus posadas. Antiguo barrio de marineros, deprimido en los ochenta, El Pópulo hoy se ha convertido en el mejor lugar para tomar unas copas por la noche y escuchar buena música sin perder autenticidad y sabor. Dentro del barrio, nos gustan todas las calles, pero la placita de San Martín tiene su nosequé. Ahí confluyen la calle de la Posadilla y la calle del Mesón (los nombres ya son significativos), con sitios tan especiales como el mesón de la Posadilla ahí mismo.



Calle del Laurel, Logroño
Tapear en Logroño es un placer y una tradición. Aquí no hay prisa ni relojes sino sesenta bares, uno cada dos metros. Las cuadrillas de amigos recorren la calle del Laurel, epicentro del tapeo, eligiendo la especialidad de cada local: hay más de una veintena, con creaciones clásicas o evolucionadas, desde la tortilla de patata del Asador El Tahití, hasta el Pincho Tío Agus del Bar Lorenzo Tío Agus o las patatas bravas del Bar Jubera, son nuestros favoritos. Pero tú puedes ir de bar en bar (tienes sesenta opciones), busca el tuyo.



Calle Parlament, Barcelona
La calle Parlament, en Barcelona, ha pasado de ser una calle anónima hace unos años para llevar ya una buena temporada on fire. Esta callecita que une el Raval con el Paral·lel es ya no sólo uno de los lugares favoritos del molón barrio de Sant Antoni, sino también de la Ciudad Condal. Aquí los locales modernos se combinan con otros de corte más clásico, y comer a gusto es posible a todas horas del día: desde el desayno o el brunch dominical hasta el aperitivo que se extiende hasta la tarde o la cena. El bar Calders (y sus libros del autor catalán) es uno de nuestros favoritos. 



Calle Sombrerería, Burgos
En las barras (y en las calles) de Burgos el arte del tapeo se practica requetebién. Cerca de la catedral, comunicándola con la Plaza Mayor, la calle Sombrerería es ya una ruta mítica (llamada también 'del elefante' por su forma) para quienes adoran comer o cenar o lo que se tercie con una minirración de algo, un pecado gourmet en miniatura. Si primero degustamos un pincho de morcilla y luego seguimos con una 'alpargata' de jamón, o un pincho de erizo y de bacalao al pil pil para los más exquisitos en el bar de al lado, acompañados siempre de un buen vino, el placer es máximo.



Calle Navas, en Granada
Elegir una sola calle donde tapear en Granada es difícil, puesto que callejeo y tapeo son dos de los grandes placeres de la ciudad andaluza. Quienes vamos desde grandes ciudades además nos maravillamos de su economía: esas increíbles tapas granadinas van incluidas en el precio. Las calles Navas, San Matías, la de Elvira o la Plaza Nueva son algunas de las que forman parte de cualquier ruta imprescindible. Algunos de bares más clásicos están en la calle Navas. Uno de ellos es Los Diamantes (calle Navas, 28), donde te recomendamos su pescadito si el bolsillo te permite esta incursión (paciencia porque está siempre lleno). Si tú lo que prefieres es la ruta del indie, puede que debas tirar más hacia la céntrica Plaza de la Trinidad.



Plaza de Abades, Córdoba
A Córdoba le pasa como al resto de ciudades andaluzas: son el reino del tapeo (lo inventaron ellos) y elegir cuesta. Podríamos marcarnos una ruta de plaza en plaza, desde la de las Tendillas, continuando por la de la Corredera, siguiendo hacia la de las Cañas, hasta llegar a la de Abades, un lugar encantador en la Judería (ese barrio lleno de recovecos donde nos queremos quedar todo el día), con terrazas muy animadas, como la de El Barón. 



Calle Pizarro, Cáceres
Cáceres esconde bares con raciones por todas sus calles (no en vano ha sido elegida Capital Gastronómica Española 2015) y nuestro paladar quedará satisfecho al probar los embutidos de la región, la Torta del Casar, la cereza del Jerte, el pimentón de la Vera y buenos vinos, como el Ribera del Guadiana. La calle Pizarro es esa a la que querrías ir todos los fines de semana, con decenas de bares en los que tomar una copa rodeado de los tuyos. Es una zona tranquila, pero entretenida, y en la que, una vez que encuentras mesa, el tiempo parece no transcurrir.



Calle Mesón del Moro, en Sevilla
El magnífico empedrado del Barrio de Santa Cruz, en Sevilla, es siempre una invitación a caminar despacio y deternernos en sus callecitas, cómo no, a tomar un buen aperitivo. No en vano han bautizado sus travesías con nombres como 'Mesón del Moro'. No es la Sevilla más alternativa, pero sí la más esencial. El barrio que ocupa la antigua Judería alberga estrechas calles salpicadas de casas señoriales y clásicos restaurantes como El Giraldillo, Doña Elvira o el Bar de Tapas y Vino Vinela. 


Plaza de San Martín, León
La Plaza de San Martín, en el barrio Húmedo de Léon, es uno de esos lugares que uno no puede dejar de conocer. Para empezar, por lo bonito del entorno, y para continuar porque las increíbles tapas que aquí se sirven son gratis. Sí, gratis. No es que te cobren sólo 50 céntimos más junto a la consumición como en otras ciudades, no. Es que en León las tapas son gratis. Nuestra recomendación: las croqueta en el Rebote (de atún, de pizza, de queso, de jalapeños...); patatas ali oli o con queso en el Llar, los embutidos en el bar Entrepeñas... Inolvidables.



Rúa do Franco, Santiago de Compostela
En Santiago de Compostela, la Rúa do Franco no es solo una de las calles más míticas del centro, donde peregrinos y tiendas de souvenirs comparten espacio vital. También acoge una insospechada ruta del tapeo: este París-Dakar no tiene que ver nada con los raids ni con el desierto. Básicamente une dos bares con este nombre y consiste en ir parándose en cada establecimiento a tomarse una taza de ribeiro. Una proeza mucho más heroica, si cabe, que la de lograr La Compostela.


Calle San Nicolás, en Pamplona
Pamplona no es Mordor y hay vida más alla del 7 de julio y la Estafeta. También en Lo Viejo, como llaman los navarros a su casco antiguo, la calle San Nicolás es la ruta del tapeo, además de otras escapadas gourmet más de mesa y mantel que quieras hacer. Ponte morado con sus pintxos de chistorra, sus fritos de huevo y sus croquetas de hongos, maridados con un typical zurito. El Marrano y Casa Otano son sólo dos de sus emblemas. Y no defraudan.


La plaza de Coca, en Valladolid
En Valladolid, todo se cuece alrededor de esta bonita plaza, llamada coloquialmente como la de Coca, cuyo nombre verdadero es la de Martí y Monsó y que, tras esta apariencia pacífica, oculta (o no tanto) una noche a tope. Todo lo que la rodea, junto al Ayuntamiento y la Plaza Mayor, es el reino del tapeo vallisoletano, las calles de la Pasión, Comedias, Caridad, Calixto Fernández, Correos.. Eso sí, madrileños y andaluces, no asustarse: aquí no se suele poner nada gratis, como en vuestras ciudades, sino que lo que se lleva es currarse mucho la tapa. Aún así, nos parece bien.



Plaza de la Iglesia, Vigo
Si pensamos en Vigo con nocturnidad (o diurnidad) y alevosía, sabemos que la ruta perfecta debe transcurrir por el Casco Vello, el lugar donde nació esta ciudad industrial, con fama de fea la pobre, que sin embargo reivindicamos. Todo su caos de callejuelas son destino obligado para las cañas y el tapeo. Entre ese caos (entero recomendable) hoy nos detenemos en la Plaza de la Iglesia, donde el buen ambiente está asegurado y lugares como La Colegiala nos tientan con la promesa de un delicioso choripán y un vinito para acompañar.


Plaza de Cañadío, Santander
Esta plaza que aparentemente se semeja un lugar tranquilo (y de día lo es), al caer la tarde se transforma en uno de los epicentros del tapeo santanderino. La Plaza del Cañadío, próxima al Paseo de Pereda, es sólo el núcleo sobre el que gravitan un entorno de callecitas, bares, terrazas y pubs (no perderse la Conveniente y Casa Ajero). La plaza se llena aún más de gente, puesto que es escenario habitual de propuestas callejeras del Ayuntamiento (conciertos, actuaciones...). Lo dicho: nos encanta la calle.



Plaza de España, Badajoz
En Badajoz se tapea mucho, y prácticamente a todas horas. Como en la mayoría de ciudades españolas, el meollo del asunto está en el casco antiguo, donde nos encanta perdernos por sus callecitas y descubrir rincones baratos no, baratísimos, donde saborear lindezas como una tapa de pisto con anchoa del Cantábrico (Cervecerías D.O. Extremadura), un buen salmorejo (como en el Bar Plaza de España) o de ibéricos o bacalao rebozado en sitios como Franqui's. Las tapas más selectas rondan los tres euros y la ruta imprescindible empieza aquí, en la Plaza de España, también conocida como Plaza de San Juan, sede del Ayuntamiento y la Iglesia de San Juan. A continuación, piérdete sin rumbo, de bar en bar, de tapa en tapa, y no dejes de pasar por la calle Felipe Checa, otro de los must del tapeo en la ciudad






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