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01 junio 2016

Paraisos del Mundo (Jeju - Corea del Sur) Rocas, Viento y Mujeres Únicas

JEJU, COREA DEL SUR  /  ROCAS, VIENTO Y MUJERES ÚNICAS


A una hora escasa de avión desde el aeropuerto de Gimpo, en Seúl, la isla de Jeju se ha convertido en uno de los destinos más populares para los propios surcoreanos y cada vez más para japoneses y chinos. Se parece a Hawái, por sus túneles de lava y sus playas de diferentes colores; a Las Vegas, por el encanto posmoderno y sin complejos estéticos de los resorts con casino de su costa sur; y al Mediterráneo, por sus cítricos (naranjas, mandarinas, pomelos…), por sus pinos y por la pesca como medio de vida. El clima suave explica el olor a mandarinas que invade esta bella isla, famosa también por sus caballos, herencia del dominio mongol.

Con más de 500.000 habitantes y zonas muy desarrolladas turísticamente como Jungmun, Jeju no es un paraíso virgen, pero presume todavía de una naturaleza excepcional, con montañas y cascadas legendarias que son consideradas monumentos nacionales. De esta manera la isla combina hábilmente la agricultura y la pesca tradicionales con el turismo de lujo, en un entorno privilegiado. Y aunque son numerosos los campos de golf, impulsados por lo idóneo del clima, en Jeju se pueden practicar multitud de deportes: senderismo, hípica, surf, esquí acuático, submarinismo…


Los tres tesoros

La isla cambió muchas veces de nombre y de dueño, pero mantuvo su orgullo y su independencia, su estructura matriarcal y su propio dialecto. Dicen los nativos que en Jeju abundan las rocas, el viento y las mujeres guapas, y que allí no hay ni ladrones, ni puertas, ni mendigos… Tres tesoros, tres carencias. Las cuatro estaciones están bien marcadas, aunque con inviernos suaves y veranos, la temporada alta aquí, parcialmente lluviosos. De noche, el horizonte de la isla se ilumina de un modo fantasmagórico: son las luces fluorescentes de los barcos que salen a pescar el calamar.

Puede que Jeju en sí misma no justifique el viaje, pero es una escala imprescindible en toda visita a Corea. Y no solo por su naturaleza o sus playas, sino porque constituye un interesante observatorio de la antropología del país: de la Corea moderna con sus parejas de recién casados haciéndose fotos en los escenarios de sus culebrones favoritos; pero también de la antigua, la de los pescadores y sus aguerridas mujeres. Y es que Jeju ha sido siempre una tierra de mujeres fuertes, como aún demuestran las escasas y veteranas haenyeo (“mujeres buzo”) que se siguen zambullendo, a pulmón, en busca de las exquisiteces del fondo del mar. ¿Por qué ellas? Porque un mar peligroso ya se cobraba demasiadas vidas entre los hombres que salían a faenar… Jeju-si, situada al norte, es la ciudad más importante, la más poblada y la que recibe a los visitantes en su aeropuerto. Presume de contar con una intensa vida nocturna y dispone también de tiendas de las marcas internacionales más prestigiosas. Sin embargo, la mayoría de la gente sigue su camino hacia las costas del sur o la utiliza como base para explorar el interior de la isla. Aunque existe una buena red de autobuses y los taxis son bastante asequibles, la mejor forma de conocer Jeju es alquilar un coche y conducir, siempre por la izquierda, hasta sus principales atracciones. Algunos hoteles alquilan también bicicletas y motocicletas para moverse por las inmediaciones.


Paisaje volcánico y túneles de lava

Según la leyenda, la isla de Jeju fue fundada por tres hermanos que emergieron de la tierra a los pies del Monte Hallasan, creando un reino independiente, unos orígenes muy acordes con la fascinante geología de la isla. En el año 2007 la Unesco incluyó en la lista del Patrimonio Mundial el conjunto del paisaje volcánico y túneles de lava de Jeju. El sitio comprende tres áreas que suman más del 10 por ciento de su superficie total. En el centro de la isla se alza el Hallasan, un volcán en escudo que con 1950 metros de altura es el más alto de Corea del Sur y también el más simbólico (de los norcoreanos que tienen lazos familiares en el sur se dice que tienen “raíces en Hallasan”). Sus laderas conforman un parque nacional gracias a una rica vegetación y fauna que va cambiando con la altura hasta llegar al lago que llena el cráter.

Bajo el Geomunoreum, al noroeste de la isla, se extiende una extensa red de grutas formada por túneles de lava, con techos y suelos carbonatados multicolores y paredes oscuras. Una de sus secciones más espectaculares, la de Manjanggul, puede visitarse.

Pero quizá el paisaje más icónico de Jeju es el cono de tuf de Seongsan Ilchulbong o Pico del Amanecer, una espectacular fortaleza surgida de las aguas del océano en el extremo este de la isla, junto a una playa de arena negra donde aún es posible ver trabajar a las haenyeo en su búsqueda de tesoros de los fondos marinos.


El laberinto más grande del mundo

La costa sur alterna espectaculares acantilados como los de Yongmeori con playas de arenas blancas y doradas y aguas cristalinas que constituyen la principal atracción de la isla. Pero hay mucho más: la encantadora ciudad de Seogwipo; la gruta de Sanbanggulsa, la aldea típica de Seongeup,  la isla de Marado… Y una novedad muy reciente, Jeju cuenta con el laberinto de piedra más grande del mundo, integrado en el parque temático Maze Land.


Hoteles: El yin y el yang del lujo oriental

Aunque la mayoría de los viajeros llega al aeropuerto de Jeju-si, la capital en el norte de la isla, lo que atrae a miles de parejas de recién casados y sirve de escenario para muchos culebrones coreanos son las paradisíacas playas de Jungmun, en la costa sur. Aquí abundan los resorts con una estética del lujo en delicado equilibrio entre el yin de lo sobrio y el yang de lo kitsch. El Lotte Hotel Jeju, es un buen ejemplo, con habitaciones y suites de cinco estrellas, casino, una gran piscina de inspiración tropical y, por alguna razón, molinos de viento holandeses.



En una clave parecida, el Hyatt Regency Jeju, añade a su excelente localización algunas excentricidades veraniegas como el bar acuático que puede disfrutarse en su piscina.



Más minimalista y moderno es el espléndido The Shilla Jeju, que está rodeado por un bello jardín frente al mar en el que sin embargo no faltan lugares como “el camino de los recién casados” o  “la colina del primer amor”.



Una alternativa a los resorts de Jungmun es la cercana ciudad de Seogwipo. Se trata de una zona de espectaculares acantilados, por lo que no hay playa. El Seogwipo KAL Hotel, lo remedia con una piscina cubierta y otra al aire libre. Ofrece también la posibilidad de alojarse en una habitación de estilo tradicional u ondol.


En el este de la isla, la mejor vista del cráter del Ilchulbong se obtiene al amanecer. Para poder  disfrutarla conviene pernoctar en el vecino pueblo de Seongsanpo, que ofrece varias opciones de alojamiento mucho más modestas, pero confortables.

La costa norte, más urbana y menos playera, es, sin embargo, una buena base desde la que explorar el resto de la isla. El Ramada Plaza Jeju, constituye una buena opción por su proximidad al aeropuerto y cuenta con piscina cubierta, casino y habitaciones con vistas al mar.


Estupendo nuestro viaje Jeju.

Ya estamos preparando el siguiente viaje a mas lugares del mundo, para conocer Paraísos, como Jeju.

Y recordar que mañana jueves tendremos nuestra sección " Escapada de Fin de Semana ", y el lugar elegido es el siguiente.


Nada mas por hoy, hasta mañana, feliz día.

Estamos en contacto, chao.




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