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27 junio 2016

El Viaje de la Semana (Alpes de Nueva Zelanda) Montañas de Cine


ALPES DE NUEVA ZELANDA  /  MONTAÑAS DE CINE


Nieve en verano. En el verano europeo, se entiende. Con esta simplificación los Alpes de Nueva Zelanda (Southern Alps) se han colado en los últimos años entre los destinos favoritos de los amantes de los deportes de invierno, las travesías sobre glaciares milenarios y la montaña en estado puro. Y también entre los que aman conducir relajadamente por carreteras de montaña apenas transitadas. Estos Alpes son una enorme cordillera de cerca de quinientos kilómetros que corta transversalmente la isla sur. No es especialmente alta (el pico más alto, el Monte Cook o Aroaki en maorí, tiene una modesta altitud de 3.754 metros), aunque sí conserva casi intacta su naturaleza. Quizás porque no todas las carreteras están asfaltadas y la práctica totalidad de las de montaña son de grava. Arregladas cada año, pero nunca asfaltadas. Por motivos económicos, pero también pesan las razones medioambientales ya que la grava actúa como antideslizante natural a bajas temperaturas. Así se evita el uso de la sal, siempre más corrosiva para la naturaleza. A esto se añaden carreteras de montaña sinuosas. Un placer al volante no apto para los incondicionales de la velocidad. Primero, porque en el mejor de los casos el límite de velocidad en Nueva Zelanda es de 100 km/h, pero en las carreteras de montaña la velocidad es forzosamente mucho menor.


Tierra de acción

Pero en esta tierra hay que disfrutar tanto del viaje como del destino. Es la recomendación que dan en Queenstown, una pequeña localidad ubicada en un entrante de tierra en el lago Wakatipu, de algo más de 10.000 habitantes y acostumbrada a recibir cada año casi dos millones de visitantes con hambre de Alpes y de deportes de acción. Del nombre cuenta la tradición popular que un buscador de oro halló esta ciudad tan bella que exclamó que era “digna de la reina Victoria”. Y así quedó bautizada como Queenstown, la ciudad de la reina. En Queenstown arrancan muchos de los tours por la montaña, así como los vuelos en avioneta y en helicóptero para practicar heliesquí. Además, en los alrededores podemos encontrar una enorme oferta para realizar rafting, bungy jumping, shotover y otras muchas actividades de descarga de adrenalina. Al caer la noche, restaurantes, bares y clubs se disputan a unos visitantes por lo general jóvenes y aparentemente sin necesidad de dormir demasiado.


Área protegida

Pero es mejor descansar y emprender la marcha al día siguiente llenos de energía. Sobre todo si nuestro destino es Treble Cone, la estación de esquí famosa por sus empinadas pendientes (pese a que solo tiene 2.100 metros de altitud) y frecuentada por freeriders y snowboarders. De camino el paisaje cambia de marrón a azul para acabar blanco. Primero rodamos por una carretera alpina atravesando el Valle Cardrona. Pocos árboles, mucha montaña pelada y apenas tráfico. Parada en Wanaka, otra pequeña localidad que vive del turismo de montaña. Está a orillas del lago Wanaka, donde se puede practicar kayak, pescar truchas o saborear algún guiso de cordero. De fondo, el imponente Parque Nacional Monte Aspiring, con sus valles verdes coronados por el Aspiring, un curioso pico de forma piramidal. No es el único Parque Nacional incluido todo o en parte en los Alpes neozelandeses. Este parque, junto con los de Westland, Monte Cook y el Fiordland forman el área protegida Te Wahipounamu, declarada en 1990 Patrimonio de la Humanidad.


Glaciares y fuentes termales

Esta es una región de grandes contrastes. Primero en lo meteorológico. Incluso en verano un día puede amanecer soleado para cerrase a mediodía y acabar regando el suelo con algunos copos de nieve. Por eso es recomendable llevar en el coche ropa de repuesto y siempre algo de abrigo. Pero, además, en apenas unos kilómetros se puede pasar de caminar sobre hielos milenarios a darse un reconfortante baño termal. Es el caso del glaciar Franz Josef, once kilómetros de lengua de hielo ancestral. Cualquiera puede caminar sobre el hielo: los no iniciados, tranquilas caminatas siempre acompañados por un guía profesional; los expertos, escalando directamente sobre los muros helados. Al terminar la jornada, sesión termal para reconciliarse con los músculos tras una jornada de esfuerzo y frío. Hay otros 359 glaciares en los Alpes de Nueva Zelanda. Entre ellos, el de Tasmania y el de Fox. Muchos mueren convertidos en icebergs a la deriva que surcan lagos de aguas azules y son muy fotografiados por amantes de la naturaleza convencidos de que este espectáculo podría estar llegando a su fin.


Para cinéfilos

Algunos taquillazos recientes como la trilogía de El Señor de los Anillos, X-Men Origins y Las Crónicas de Narnia han rodado exteriores en tierras neozelandesas, así que algunos escenarios naturales ya se han convertido en punto de peregrinaje para cinéfilos y fans. No hay que agobiarse por saber llegar y distinguirlos: hay tours organizados que recorren Glenorchy, el río Dart y la ubicación donde se creó la torre de Isengard. Ahora las miradas están puestas en James Cameron, que podría rodar la segunda y tercera parte de Avatar por estos parajes rocosos.


 Ecológicos con vistas

Buena parte de la superficie de los Alpes neozelandeses son Parques Nacionales donde no se puede dormir. Habrá que desplazarse a localidades cercanas para alojarse o acampar. En el caso de las acampadas o de quienes viajan con autocaravana es preferible seguir a rajatabla las normas ya que las multas por acampar fuera de las zonas permitidas son cuantiosas. En cuanto a los hoteles, lo más valorado son las vistas. En Monte Cook el hotel The Hermitage, ofrece desde chalets alpinos a habitaciones Premium Plus en la planta superior del propio edificio, con ventanas panorámicas con vistas a la cima del Monte Cook. Para verlo con detalle la habitación incluye unos prismáticos.



El Minaret Lodge, en Wanaka, es un eco-lodge con deliciosa cocina orgánica y excelentes vistas a las montañas. Organizan tours a los escenarios de El Señor de los Anillos, proporcionan atrezzo digno de hobbit para las fotos de sus clientes y hasta tiene una habitación temática, la Barlimans.



En el centro de Queenstown destaca el Hotel Eichardts, construido en el siglo XIX durante la Fiebre del Oro, se ha adaptado a las exigencias de los clientes más sibaritas de nuestros días con elegantes chimeneas, baños con suelo calefactado o bombones artesanales. Las tres suites Lake View ofrecen excelentes vistas del lago Wakatipu y la bahía de Queenstown. El Eichardts Bar está considerado como uno de los mejores “bares con vistas” del mundo.



A 40 minutos de la ciudad, en Glenorchy, el Blanket Bay, es un lodge de lujo junto al lago Wakatipu. Su equipo asesorará al viajero para elegir un vuelo en helicóptero (se contratan en el propio hotel) al glaciar Earnslaw, el Valle de Greenstone y el Parque Nacional de Fiordland. 



Precisamente junto a este último, el Fiordland Lodge, es un establecimiento rural de lujo frente al lago Te Anau. Entre sus incondicionales, Andy Serkis, el actor que da vida a Gollum en la exitosa saga de J.R.R. Tolkien.


Este es un viaje, extremadamente maravilloso, basicamente por los paisajes que te vas a encontrar, que son de cine.

Y mañana martes tendremos nuestra sección " Lugares de España que hay que Conocer " y el lugar elegido es el siguiente.


Nada mas por hoy, mañana mas en Todas Direcciones, antes de las vacaciones que ya sabéis la cogeremos el próximo viernes.

Estamos en contacto, chao.



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