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28 marzo 2016

El Viaje de la Semana (En Busca de Shangri - La) La Tierra de los Dioses

EN BUSCA DE SHANGRI - LA  /  LA TIERRA DE LOS DIOSES


En el sudoeste de China, donde las últimas estribaciones del Himalaya se funden con las primeras selvas del sudeste asiático, la naturaleza ha creado un ambiente único: en unos pocos kilómetros se encuentran cumbres siempre nevadas, selvas de vegetación tropical, cañones infranqueables y praderas de ensueño. Tres grandes ríos de Asia, Yangtze, Mekong y Salween, se abren camino en paralelo a través de unas montañas cubiertas de espesos bosques, en las que poblaciones misteriosas han desarrollado con el paso de los años culturas sorprendentes. Eso es Shangri-La: la última frontera del turismo.

Este mítico paraíso de novelas y películas toma forma en las tierras donde se originó: el laberinto de montañas y praderas situado en el territorio delimitado entre Lijiang, Weixi, Shangri-La y el reino mítico de Muli. Apenas un par de carreteras vertebran, y no del todo, una imaginaria accesibilidad a los lugares más conocidos: la ciudad antigua de Lijiang, la Garganta del Salto del Tigre, el matriarcal lago Lugu, el gran Templo de Songzanlin y el exuberante Parque Natural de Putacuo. Lo demás es misterio, es el viaje de verdad. La soledad de los caminos menos trillados y la hospitalidad de pueblos extraños que hablan lenguajes ininteligibles y habitan curiosas construcciones. Porque Shangri-La es en realidad un laberinto ni siquiera sospechado por las hordas de turistas que aterrizan cada día en la fascinante Lijiang. Un laberinto de paisajes, de caminos, de religiones y culturas.

Desde la imponente montaña Kawarkapo, con sus 6.470 metros, sagrada para los tibetanos y cuantos pueblos la divisan en la lejanía, Shangri-La es una sucesión de valles y montañas que se suceden en altitud descendente. Cada valle es una sorpresa; cada montaña, la frontera de un nuevo mundo donde nos esperan experiencias inimaginables. Así, en las áreas tibetanas encontramos sus sólidas casas de adobe prensado una y otra vez, adornadas con símbolos religiosos que cantan a los cuatro vientos el fervor de un pueblo que ha hecho de la religión su vida, con la sombra de algún majestuoso templo, a veces un poco más allá de las casas. Los yaks se mueven en su paciencia infinita entre un cielo azul turquesa, como escuchando las oraciones que lleva el viento.


Guerreros cristianos

Un poco hacia el sur, a sólo unos kilómetros a vuelo de pájaro de montañas infranqueables que harán gastar un día entero en rodearlas, se alzan los estrechos valles que jalonan el recorrido del río Mekong. Es el territorio de los Lisu, terribles guerreros antaño que, nunca lejos de sus temidos arcos, se han convertido desde principios del siglo XX en los más fervorosos cristianos de China. Entre la lujuriante vegetación que amenaza con invadirlo todo, el paisaje es roto por la presencia ocasional de iglesias de piedra, cuya construcción parece haberse realizado en la noche de los tiempos, alrededor de las que viven y trabajan poblaciones Lisu, cuyas mujeres, con abigarrados tocados, parecen surgidas del mundo de los sueños. Otro pequeño salto, a veces imposible para el viajero, que deberá dar un rodeo de varios días, nos lleva al río Salween. Abandonamos las nieves y los fríos para caer casi de sopetón en el trópico. Un trópico salvaje definido por un río que se abre camino entre las montañas de piedra, que ha dejado en sus orillas poblaciones prácticamente aisladas del curso de la historia.

Siguiendo la línea natural descendente oeste-este que caracteriza al Himalaya oriental, la cultura tibetana se va fundiendo con otras, en las que los elementos chinos y tibetanos se combinan con sus tradiciones originales. Son las conocidas culturas de los Yi y de los Moso, y la más desconocida de los Pumi. La naturaleza, sólo un poquito más amable, permite una mayor interacción entre el hombre y sus montañas majestuosas. Los viajeros interesados podrán realizar trekkings de variable dificultad en las montañas Haba y la del Dragón de Jade, manteniendo siempre ante ellos la impresionante Garganta del Salto del Tigre, que separa ambas montañas, con caídas a veces de hasta tres mil metros de desnivel.


La secreta Lijiang

El río Yangtze, que discurre a través de la garganta, ya es el río de los Naxi. Un pueblo con una de las culturas más originales de Asia, con su propia escritura pictográfica, y sus chamanes Dongba ataviados con estrambóticas vestimentas. Su asentamiento más importante, la antigua ciudad de Lijiang, con sus casas de madera y su laberinto de canales y callejuelas, sigue siendo, a pesar de esa fama que arrastra a millones de viajeros, un lugar mágico. Bastará con visitarla por la mañana temprano, cuando los turistas no han hecho su aparición, para apreciarla como merece. Alrededor de ella, adormecidos por la mirada vigilante de la majestuosa Montaña del Dragón de Jade, una serie de pueblecitos, como Baisha y Yuhu, conservan la esencia de esta cultura.

Hacia el norte, en dirección al Lago Lugu, un bello lago azul turquesa a 3.700 metros de altitud, hogar de los Moso, posiblemente la última tribu matriarcal en nuestro planeta, el viajero experimenta una sorpresa tras otra. Las montañas se encuentran pobladas por los Yi y los Pumi, cuya presencia ocasional en las tierras bajas, con sus aristocráticos tocados, siempre supone una sensación. En los valles, las culturas milenarias de los Naxi se van fundiendo con las de los Moso. Todas las combinaciones del amor parecen posibles para unas gentes dejadas secularmente al margen de la Historia.


Hoteles: La Caravana Liotard

Desde hace un par de años, el escritor y explorador francés Constantin de Slizewicz organiza bajo el nombre de La Caravane Liotard uno de los más originales viajes que se pueden realizar en Shangri-La. Con el doble objetivo de permitir al viajero vivir en su propia carne experiencias como las que sólo se leen ya en los antiguos relatos, con la comodidad esperada en el siglo XXI, y mantener viva entre la población local la utilización de las mulas de carga, se organizan una serie de expediciones únicas que pueden satisfacer al viajero más exigente.

Se trata de retomar durante unos días el espíritu de viaje de los años 30 del siglo XX. Para ello cuenta con dos tiendas de campaña originales de esa época y un equipo de mulas y sus correspondientes muleteros, que se encargarán de hacer sentir al viajero que el tiempo se ha detenido. Los recorridos son a pie, generalmente trekkings por alguno de los valles menos conocidos de Shangri-La. Las salidas son desde el propio Shangri-La.

El alojamiento es en tiendas Belltent, un modelo inventado en Estados Unidos en 1852 sobre los tipis indios, que son amplias y elegantes y perpetuán una tradición de exploración de la era victoriana, como fue practicada en numerosas expediciones en Yunnan. El interior de la tienda está amueblado con estufas, alfombras, pieles de animales, cojines tibetanos, colchas y platos cuidadosamente elegidos para proporcionar el máximo confort a los viajeros tras un día de marcha.



Por la noche, en las grandes tiendas se intenta recuperar ese ambiente del viaje de lujo de los tiempos pasados. Cada detalle está cuidado al máximo. Los menús son preparados por chefs locales que acompañan a las expediciones, las bebidas incluyen vino francés, como no podía ser menos, así como una selección de los más famosos tés de esta provincia. Seleccionados para adaptarse al ambiente y los gustos occidentales, son transportados por la recua de mulas. La cena se realiza en un ambiente de sana camaradería en la que el propio organizador actúa como presentador de las culturas de la zona e improvisado puente entre la cultura de los tibetanos presentes y los viajeros llegados de países lejanos.


Exquisito el gusto de el escritor y explorador francés Constantin de Slizewicz, que  organiza bajo el nombre de La Caravane Liotard uno de los más originales viajes que se pueden realizar en Shangri-La.

Ya estamos preparando el siguiente viaje , pero eso sera para el lunes de la semana que viene.


Que tal, ¿Como ha ido la Semana Santa?, espero que bien.

Ya estamos aquí, comienza una nueva semana que nos llevara el jueves al final de mes de Marzo y el viernes el comienzo de un nuevo mes, el mes de Abril.

Nosotros te recordamos que mañana martes tendremos nuestra sección 
" Lugares de España que hay que Conocer " y el lugar elegido es el siguiente.



Nada mas, saludos para todos, no os olvidéis de escuchar tu emisora favorita
Pádme Radio.





Nada mas, hasta mañana un abrazo.

Estamos en contacto, chao.




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